Tu web puede estar bloqueando a ChatGPT sin que lo sepas
Muchos sitios le cierran la puerta a los rastreadores de IA por una línea heredada en un fichero que nadie revisa. Cómo comprobarlo en dos minutos y qué cambiar para que puedan citarte.
Hay un fichero en tu web que probablemente no has abierto nunca. Se llama robots.txt, ocupa unas pocas líneas y decide qué programas tienen permiso para leer tu sitio. Casi siempre lo generó una plantilla, un plugin o quien montó la web antes que tú. Y en muchos negocios contiene una línea que le cierra la puerta a ChatGPT.
Lo incómodo del asunto es que no da ningún aviso. La web sigue funcionando, sigue saliendo en Google, y mientras tanto el asistente al que tus clientes le preguntan no puede leer una sola palabra tuya.
Cómo comprobarlo en dos minutos
Escribe en el navegador la dirección de tu web seguida de /robots.txt. Por ejemplo tunegocio.com/robots.txt. Se abrirá un texto plano, sin diseño.
Busca estos nombres:
- GPTBot y OAI-SearchBot, de OpenAI. Son los que alimentan a ChatGPT.
- ClaudeBot, de Anthropic.
- PerplexityBot, de Perplexity.
- Google-Extended, que controla lo que Gemini puede usar. Ojo con este: bloquearlo no te saca de Google, solo de las respuestas de la IA.
Si junto a alguno de ellos aparece Disallow: /, ese asistente no puede leerte. Si no aparece ninguno, en principio tienes vía libre.
Nadie lo hizo a propósito
Esto rara vez es una decisión. Suele venir de tres sitios: una plantilla que traía el bloqueo puesto de fábrica, un plugin de seguridad que decidió por ti, o una recomendación de hace dos años, cuando lo que se discutía era si las IA debían entrenarse con contenido ajeno.
Ese debate tenía sentido para un periódico que vive de sus artículos. Para un negocio que quiere que le recomienden, es dispararse al pie. Tú no vendes el contenido de tu web: vendes lo que haces, y esa web está para que te encuentren.
El bloqueo que no está en ningún fichero
Hay una segunda forma de ser invisible, y esta no se ve en el robots.txt. Los rastreadores de los modelos casi nunca ejecutan JavaScript. Si tu web monta el texto en el navegador del visitante, como hacen muchas plantillas modernas y algunos constructores visuales, el modelo llega, mira, y encuentra una página en blanco.
Para comprobarlo, abre tu web, pulsa Ctrl+U (o Cmd+U en Mac) y busca en ese código un párrafo cualquiera de los que ves en pantalla. Si no está ahí, tu contenido no existe para quien no ejecuta JavaScript.
Qué hacer después
Quitar el bloqueo es un cambio de una línea. A partir de ahí, lo que decide si te citan es otra cosa: que tu contenido responda preguntas concretas, que digas pronto de qué va cada página y que declares con datos estructurados quién eres y dónde operas. Lo explicamos entero en cómo hacer que ChatGPT y Gemini recomienden tu negocio.
Y hay un fichero nuevo que conviene conocer, el llms.txt: un índice en texto plano donde le dices al modelo cuáles son tus páginas importantes, sin que tenga que adivinarlo. Todavía no lo sirve casi nadie. Ahí hay ventaja.
Si prefieres verlo hecho, tenemos una herramienta gratuita, synentria, que analiza tu web y te dice en un minuto si los rastreadores de IA pueden leerte, qué encuentran y qué falta. Sin registro. Y si quieres que lo revisemos contigo a fondo, eso es justo nuestro servicio de SEO y GEO.
Tema
Aparecer en Google y en la IA: guía de SEO y GEO
El GEO (Generative Engine Optimization) es el trabajo de hacer que un negocio sea legible, verificable y citable por asistentes de IA como ChatGPT, Gemini o Perplexity, igual que el SEO lo hace legible y clasificable para un buscador. Comparten base técnica, pero premian cosas distintas: el buscador ordena páginas, el asistente cita afirmaciones que puede corroborar.