Santiago Gómez de la Torre

Cuánto te cuesta no tener una buena web (el gasto que no ves)

El coste de una web mala no aparece en ninguna factura, pero lo pagas cada mes en clientes que eligen a otro. Cómo poner número a ese gasto invisible y cuándo deja de compensar.

Hay un gasto que tu negocio ya está pagando y que no aparece en ninguna factura: el de los clientes que te buscaron, no te encontraron o no te tomaron en serio, y se fueron con otro. No lo ves porque nunca llegaron a escribirte. Pero está ahí, cada mes, y suele ser mucho mayor que lo que cuesta hacer las cosas bien.

El cliente que nunca supiste que perdiste

Cuando alguien necesita lo que ofreces, hoy hace lo mismo: busca en el móvil, compara tres o cuatro opciones en un minuto y descarta las que cargan lento, se ven amateur o directamente no aparecen. Ese descarte es silencioso. No recibes un correo diciéndote "te vi y no me diste confianza". Simplemente eliges tú a la competencia por él.

Cómo poner número a lo invisible

No hace falta una hoja de cálculo complicada. Piensa en cuánto vale para ti un cliente nuevo y en cuántos crees que te buscan al mes. Si de cada diez que llegan a tu web dos se van por lentitud o desconfianza, multiplica. La cifra que sale suele asustar más que cualquier presupuesto de desarrollo, porque se repite mes tras mes mientras la web siga igual.

Las tres fugas más comunes

  1. No apareces cuando te buscan. Si Google no te muestra, para ese cliente no existes. Es la fuga más cara y la más fácil de pasar por alto. Lo contamos a fondo en por qué tu negocio no aparece en Google.
  2. Apareces, pero no das confianza. Una web lenta o genérica resta autoridad antes de la primera palabra. Hay señales claras de que tu web te está costando clientes y casi nunca son las que crees.
  3. Llega el cliente, pero se pierde por el camino. Formularios que no funcionan en el móvil, información imposible de encontrar, cero llamada a la acción. La visita estaba, la venta no.

Cuándo deja de compensar ahorrar

Ahorrar en la web tiene sentido hasta el punto en que ese ahorro empieza a costarte clientes. A partir de ahí, cada mes que pasa con una web que no trabaja es dinero que se va por una fuga que se arregla una sola vez. La pregunta útil no es "cuánto cuesta una web buena", sino "cuánto me está costando la que tengo". Si quieres cifras concretas de precio, las desglosamos en cuánto cuesta una página web a medida.

Una página web hecha con criterio de ingeniería cierra esas fugas: aparece, transmite autoridad y convierte la visita en conversación. Si quieres que revisemos dónde se te están yendo los clientes hoy, la conversación inicial es gratuita y sin compromiso.

Sigue leyendo